






Era un sitio gélido, en ruinas y seco. Tiene su encanto, sobre todo la azotea con esas siluetas de la sierra que proporciona la contaminación lumínica. De paranormal poco, de poco respeto y graffitis mucho.
La mejor parte para mi fue cuando hicimos un "parkineo" "poligonero" donde dejamos los coches escuchando a Crystal Castles. Aunque sinceramente, durante el ascenso me recordaba a Bat for Lashes y tenía en la mente la música de Roll the Dice.
estais jamaos
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